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Has invertido en un aceite de oliva virgen extra de calidad, has elegido un producto auténtico de primera prensada con toda su riqueza de polifenoles y antioxidantes. Pero ahora viene una parte igual de importante: conservarlo correctamente para que mantenga intactas todas sus propiedades hasta la última gota. Porque de nada sirve comprar el mejor aceite si luego lo dejamos deteriorarse por errores evitables de almacenamiento.
El aceite de oliva virgen extra es un producto vivo, sensible a factores ambientales que pueden degradar rápidamente su calidad. A diferencia del vino, que puede mejorar con el tiempo, el aceite alcanza su máximo esplendor recién elaborado y a partir de ahí solo puede mantener o perder propiedades. La buena noticia es que con unos cuidados sencillos puedes preservar su frescura, sabor y beneficios para la salud durante muchos meses. En Verdedad, cuidamos cada detalle desde el olivar hasta el envasado en vidrio vinilado o cerámica, pero la última etapa de conservación está en tus manos. Te explicamos cómo hacerlo bien.

Los tres grandes enemigos del aceite de oliva
Para entender cómo conservar el aceite correctamente, primero debes conocer sus enemigos naturales. El aceite de oliva virgen extra es vulnerable a tres factores principales que aceleran su degradación: la luz, el calor y el oxígeno. Estos tres elementos desencadenan procesos de oxidación que deterioran los compuestos beneficiosos del aceite y alteran su sabor.
La luz, especialmente la luz solar directa, es quizás el enemigo más traicionero. Los rayos ultravioleta degradan rápidamente los polifenoles y la vitamina E, esos antioxidantes que hacen del aceite de oliva virgen extra un alimento tan saludable. Un aceite expuesto a la luz durante semanas puede perder hasta el 30% de sus antioxidantes, aunque externamente parezca igual. Por eso en Verdedad utilizamos vidrio vinilado oscuro: no es solo estética, es protección activa contra la fotodegradación.
El calor acelera todas las reacciones químicas, incluyendo la oxidación. Temperaturas elevadas provocan la evaporación de compuestos aromáticos y la descomposición de ácidos grasos, generando sabores rancios y perdiendo esa frescura característica de un aceite de calidad. Las fuentes de calor constantes, como las proximidades del horno o la estufa, pueden convertir un aceite premium en un producto mediocre en pocas semanas.
El oxígeno es el oxidante por excelencia. Cuando el aceite entra en contacto con el aire, comienza un proceso irreversible de oxidación que degrada sus cualidades. Por eso es fundamental mantener los envases bien cerrados y evitar que queden medio vacíos durante largos periodos. En las almazaras profesionales se utiliza nitrógeno para desplazar el oxígeno de los depósitos; en casa, simplemente debemos ser disciplinados con el cierre hermético.
Entender estos tres enemigos es el primer paso para proteger tu inversión en aceite de calidad. Cada vez que abres tu botella de Verdedad, estás exponiendo temporalmente el aceite a estos factores. La clave está en minimizar esa exposición: abre, sirve, cierra inmediatamente. Simple pero efectivo.
La temperatura ideal para almacenar tu aceite
El aceite de oliva virgen extra prefiere ambientes frescos y estables. La temperatura óptima de almacenamiento oscila entre 15 y 20°C, aunque puede tolerar sin problemas hasta 24°C si no hay exposición a otros factores de riesgo como luz directa u oxígeno excesivo.
Lo más importante no es tanto alcanzar una temperatura específica, sino mantenerla constante. Las fluctuaciones térmicas bruscas estresan el aceite y aceleran su deterioro. Por eso no es recomendable guardarlo en lugares donde la temperatura varía mucho entre el día y la noche, o entre verano e invierno sin control.
Muchas personas se preguntan si deben guardar el aceite en la nevera. La respuesta es: generalmente no es necesario y puede resultar incómodo. A temperaturas por debajo de 10°C, el aceite de oliva comienza a solidificarse debido a su alto contenido en ácido oleico. Aparecerán partículas blancas o el aceite se volverá turbio, lo cual es completamente reversible al volver a temperatura ambiente y no afecta a sus propiedades, pero sí resulta poco práctico para el uso diario.
La única excepción donde podría tener sentido refrigerar el aceite es si vives en un lugar extremadamente cálido (más de 30°C constantes) y no tienes espacios frescos donde almacenarlo. En ese caso, guárdalo en la nevera pero saca la cantidad que vayas a usar con antelación para que recupere su fluidez. Con Verdedad, gracias a su alta concentración de polifenoles que actúan como conservantes naturales, el aceite es especialmente estable incluso en temperaturas moderadamente cálidas.
Busca en tu cocina ese espacio fresco y constante: una despensa interior, un armario alejado de electrodomésticos que generen calor, una alacena en una zona fresca de la casa. Ahí es donde tu aceite se sentirá cómodo y mantendrá su carácter verde intenso durante muchos meses.

El envase perfecto para conservar el aceite
No todos los envases son iguales cuando se trata de preservar aceite de oliva virgen extra. El material, el color y el cierre del recipiente marcan diferencias sustanciales en la vida útil del aceite.
El vidrio oscuro es el material ideal. Protege de la luz, no reacciona químicamente con el aceite, es impermeable al oxígeno cuando está bien cerrado y mantiene intactas las propiedades organolépticas. Los colores más efectivos son verde oscuro, ámbar o negro. El vidrio transparente solo es aceptable si vas a almacenar el aceite en completa oscuridad. En Verdedad elegimos vidrio vinilado oscuro porque combina protección máxima con diseño elegante: el aceite está seguro y la botella luce digna en tu mesa.
El acero inoxidable también es excelente para conservar aceite, especialmente en formatos grandes. Es completamente opaco, resistente y duradero. Muchos profesionales de la restauración prefieren latas de acero inoxidable para sus reservas de aceite. La única desventaja es que no puedes ver cuánto aceite queda ni apreciar su color, pero a nivel de conservación es impecable.
El plástico de baja calidad debe evitarse. Puede transferir sabores y olores al aceite, y algunos plásticos no ofrecen barrera suficiente contra la luz y el oxígeno. Si compras aceite en envase de plástico (aunque no es recomendable para aceites premium), considera trasvasarlo a un recipiente de vidrio oscuro para su almacenamiento a largo plazo.
La cerámica o el barro vidriado también son opciones tradicionales válidas, siempre que sean completamente opacos y tengan buen cierre. Muchas culturas mediterráneas han usado tinajas de cerámica durante siglos para conservar aceite. Tienen la ventaja de mantener temperaturas estables gracias a la inercia térmica del material.
Independientemente del material, el envase debe tener un cierre hermético. Los dosificadores y vertedores que quedan abiertos permanentemente son prácticos pero comprometen la conservación. Si usas uno, asegúrate de que tenga algún mecanismo de cierre o cámbialo por un tapón hermético cuando no lo uses. El aceite de Verdedad viene con tapón de rosca que garantiza cierre perfecto: simple, efectivo, sin concesiones.
Dónde guardar el aceite en tu cocina
Una vez que tienes el envase adecuado, necesitas encontrar el lugar perfecto en tu cocina. No todos los espacios son iguales, y elegir bien puede marcar la diferencia entre un aceite que se conserva meses en perfectas condiciones y otro que se deteriora en semanas.
El interior de una despensa o alacena cerrada es probablemente la mejor opción para la mayoría de hogares. Está protegido de la luz, la temperatura suele ser relativamente estable, y está accesible para el uso diario. Elige un estante alejado de la puerta si tu despensa da a una zona soleada, y preferiblemente en la parte media o baja, donde las temperaturas son más frescas que en la parte superior.
Un armario de cocina bajo, lejos del horno y del lavavajillas, también funciona bien. Evita los armarios superiores cerca del techo, ya que el calor tiende a acumularse en las zonas altas. Si tu cocina tiene armarios en una pared exterior orientada al norte, suelen ser más frescos en verano.
La encimera está descartada en la mayoría de casos. Aunque es tentador dejar la botella a mano para usarla constantemente, la exposición a la luz ambiental y las posibles fuentes de calor cercanas (hornilla, cafetera, tostadora) no son ideales. Si realmente necesitas tener aceite en la encimera por comodidad, usa un frasco dosificador pequeño que rellenes semanalmente, manteniendo la botella principal bien guardada.
Nunca guardes el aceite cerca del horno, la vitrocerámica, la nevera (por el calor del motor), la ventana o el radiador. Estos son los peores enemigos de tu aceite verde. Tampoco en el garaje o trastero si no están climatizados, ya que las temperaturas extremas y fluctuantes deteriorarán el aceite rápidamente.
Busca ese rincón fresco, oscuro y seco de tu cocina. Cuando encuentres el lugar perfecto para tu Verdedad, establece el hábito: coges la botella, sirves lo necesario, cierras inmediatamente y devuelves a su lugar. Este ritual de cuidado es también un acto de respeto hacia el producto y hacia ti mismo. Porque cuidar bien las cosas de calidad es cuidar tu inversión en salud y placer.

Cómo conservar el aceite una vez abierto
Abrir la botella marca el inicio de una cuenta atrás acelerada. El aceite entra en contacto con el oxígeno por primera vez desde el envasado, y aunque siga estando protegido de luz y calor, ese contacto inicial con el aire marca el comienzo del proceso oxidativo.
Lo primero es usar el aceite con regularidad. Un aceite de calidad debe ser tu grasa principal de cocina y aliño, no un producto especial que reservas para ocasiones. Cuanto más rápido lo consumas (en un plazo razonable de 2-3 meses tras abrirlo), mejor disfrutarás de sus propiedades en su punto óptimo. Verdedad está pensado para usarse, para alegrar tus tostadas cada mañana, para aliñar tus ensaladas, para terminar tus platos. No es un aceite de museo: es aceite de vida diaria.
Siempre cierra herméticamente el envase inmediatamente después de usarlo. No dejes la botella abierta mientras terminas de cocinar o comes. Cada segundo que el aceite está expuesto al aire es un segundo perdido. Desarrolla el hábito: abrir, servir, cerrar. Tres acciones seguidas, sin pausas.
Si has comprado un formato grande (5 litros, por ejemplo, porque el precio por litro es mejor), considera trasvasar porciones más pequeñas a una botella de vidrio oscuro de medio litro o 750ml para el uso diario. Así evitas abrir y cerrar constantemente el recipiente grande, minimizando la entrada de oxígeno. El envase grande permanece cerrado durante más tiempo, preservando mejor el aceite que contiene.
Algunos expertos recomiendan incluso rellenar el espacio de aire del envase grande con bolas de vidrio limpias y secas o trasvasar el aceite a recipientes cada vez más pequeños según se va consumiendo, para reducir al mínimo el espacio vacío donde queda aire. Esto es especialmente útil si sabes que vas a tardar meses en terminar un formato grande.
Limpia el pico de la botella regularmente si se acumula aceite en el exterior. Ese aceite residual, expuesto al aire y posiblemente contaminado con partículas de polvo, puede oxidarse rápidamente y transferir sabores desagradables al aceite del interior cuando vuelvas a servir. Un paño limpio después de cada uso mantiene la botella impecable.
Ten en cuenta que incluso con todos estos cuidados, un aceite abierto no durará indefinidamente. La vida útil óptima tras abrir la botella es de 2 a 3 meses para disfrutar de sus cualidades en plenitud, aunque puede seguir siendo perfectamente consumible durante 6-8 meses más si se almacena correctamente. Los aceites de primera prensada como Verdedad, con su alta carga de polifenoles, tienen mayor resistencia a la oxidación que aceites de cosecha tardía.
Señales de que tu aceite se ha deteriorado
Saber reconocer cuándo un aceite ha perdido su frescura es importante para evitar consumir un producto deteriorado que no solo ha perdido beneficios, sino que puede resultar desagradable al paladar.
El signo más evidente es el olor a rancio. Un aceite oxidado huele a nueces viejas, a cartón mojado, a lápices de cera o incluso a pegamento. Si al oler tu aceite no percibes esos aromas frescos a hierba, tomate verde, manzana o almendra, sino algo sospechoso o desagradable, el aceite ha pasado su momento óptimo.
El sabor también delata la oxidación. Un aceite rancio deja un sabor metálico en la boca, sensación grasa persistente y desagradable, ausencia de esos toques amargos y picantes que caracterizan un aceite fresco. Si pruebas tu aceite y no reconoces ese carácter vivo y vibrante, sino algo plano y apagado, es señal de deterioro.
El color puede cambiar, aunque es un indicador menos fiable. Un aceite muy oxidado puede volverse más claro, perdiendo ese verde intenso característico de los aceites de primera prensada. Sin embargo, algunos cambios de color son normales con el tiempo sin que indiquen necesariamente un problema, así que el olor y el sabor son criterios más confiables.
Si detectas sabor a humedad, moho o fermentación, significa que el aceite se elaboró con aceitunas en mal estado o que ha habido contaminación con agua durante el almacenamiento. Este defecto es inaceptable en un virgen extra auténtico desde el principio, no es resultado del almacenamiento casero.
Cuando compras Verdedad, estás comprando un aceite en su momento óptimo, recién envasado, sin defectos. Nuestra responsabilidad llega hasta ahí; la tuya empieza en ese momento: conservarlo bien para que cuando lo pruebes dentro de semanas o meses, siga siendo tan verde y tan verdad como el día que salió de Jaén.

Errores comunes que debes evitar
Incluso con buenas intenciones, es fácil cometer errores en la conservación del aceite. Estos son los más frecuentes y cómo evitarlos.
Dejar la botella en la encimera cerca de la ventana: Es probablemente el error más común. La comodidad de tener el aceite a mano no compensa el daño que la luz solar directa causa en pocas semanas. Si necesitas acceso rápido, usa un dosificador pequeño que rellenas semanalmente desde la botella principal bien guardada.
Comprar formatos demasiado grandes para tu consumo: El ahorro económico de comprar 5 litros no compensa si vas a tardar un año en consumirlos. Calcula tu consumo real (una pareja que cocina regularmente puede consumir un litro al mes) y compra en consecuencia. Es mejor comprar más frecuentemente en formatos adecuados que tener aceite deteriorándose durante meses.
Usar envases de plástico transparente para almacenar: Si compras aceite a granel o trasvasas de un formato grande, nunca uses garrafas de plástico transparente. Invierte en botellas de vidrio oscuro con buen cierre. Es una compra única que amortizarás con creces en calidad conservada.
No cerrar bien la botella: La prisa, la distracción, el tapón mal enroscado... Cada vez que dejas la botella mal cerrada, el aceite está respirando aire, oxidándose. Desarrolla el hábito del cierre consciente: enrosca hasta sentir resistencia, no lo dejes a medias.
Mezclar aceite nuevo con aceite viejo: Cuando quedas con poco aceite en la botella y compras una nueva, la tentación es echar el nuevo sobre el viejo para aprovechar hasta la última gota. Error. El aceite viejo, aunque no esté rancio, está más oxidado y "contagiará" al nuevo, acelerando su deterioro. Termina primero una botella antes de abrir la siguiente.
Guardarlo cerca de especias y alimentos con olor fuerte: El aceite puede absorber olores del ambiente, especialmente si el cierre no es perfecto. Aléjalo de especias, ajo, cebolla o productos de limpieza con aromas intensos. Tu aceite debe oler a aceite, no a tu armario de especias.
Rellenar la aceitera sin limpiarla: Esas aceiteras decorativas que nunca se vacían del todo y se van rellenando son un nido de oxidación. El aceite viejo del fondo se vuelve rancio y contamina el nuevo que añades. Si usas aceitera, vacíala y lávala completamente antes de rellenar.
Evitar estos errores no requiere esfuerzo heroico, solo conciencia y buenos hábitos. Verdedad merece ese pequeño cuidado extra que marca la diferencia entre disfrutar de un aceite excepcional o de uno mediocre.
Consejos especiales para diferentes formatos
Dependiendo del formato en que compres tu aceite, las estrategias de conservación pueden variar ligeramente.
Botellas pequeñas (250-500ml): Son ideales para probar nuevos aceites o si consumes poco. La ventaja es que las terminas rápido, minimizando el tiempo de exposición al aire tras abrirlas. Guárdalas en tu mejor ubicación de despensa y úsalas sin miedo. Son perfectas como aceite de "acabado" para terminar platos en crudo.
Botellas estándar (750ml-1L): El formato más común y versátil. Para una pareja o familia pequeña que cocina regularmente, una botella de litro dura entre 3-4 semanas, tiempo perfecto para consumirla en su momento óptimo. Con Verdedad en este formato, tienes la cantidad justa para disfrutarlo fresco sin prisas ni desperdicio.
Formatos grandes (2-5L): Económicamente atractivos pero requieren disciplina. Si optas por ellos, invierte en 2-3 botellas de vidrio oscuro de 750ml para ir trasvasando. Abre el formato grande solo para rellenar tus botellas pequeñas, minimizando su exposición al aire. Algunos formatos grandes vienen con grifo: asegúrate de que cierra herméticamente.
Latas de acero: Excelentes para conservación a largo plazo. Una vez abiertas, trátalas como cualquier otro envase: cierre hermético y lugar fresco. Algunas personas prefieren trasvasar a vidrio para poder ver el aceite y dosificar mejor, pero no es estrictamente necesario si la lata tiene buen cierre.
Bag-in-box: Algunos aceites premium se venden en sistema de bolsa dentro de caja con grifo. Tienen la ventaja de que la bolsa se contrae según se extrae el aceite, reduciendo el contacto con aire. Son prácticos pero poco elegantes. Perfectos para cocina profesional o grandes consumidores domésticos.
Sea cual sea tu formato, el principio es siempre el mismo: minimizar exposición a luz, calor y oxígeno. El formato es solo el vehículo; tus hábitos de conservación son el verdadero factor determinante.
Cuánto tiempo dura el aceite de oliva correctamente conservado
Esta es una de las preguntas más frecuentes, y la respuesta depende de varios factores: la calidad inicial del aceite, el tipo de envasado, las condiciones de almacenamiento y si está abierto o sin abrir.
Un aceite de oliva virgen extra de calidad, sin abrir y correctamente almacenado, mantiene sus propiedades óptimas durante 12-18 meses desde el envasado. Los aceites de primera prensada ricos en polifenoles, como Verdedad, pueden mantener su frescura incluso más tiempo gracias a esos antioxidantes naturales que actúan como conservantes.
La fecha de consumo preferente que marca la legislación suele ser de 18-24 meses, pero esto es conservador. Un aceite bien conservado puede seguir siendo excelente mucho tiempo después de esa fecha, aunque habrá perdido parte de su intensidad aromática y propiedades nutricionales.
Una vez abierto, el aceite mantiene su calidad óptima durante 2-3 meses si se almacena correctamente (cerrado herméticamente, oscuridad, temperatura adecuada). Después sigue siendo perfectamente comestible durante otros 3-6 meses, aunque irá perdiendo gradualmente frescura, aroma y contenido en antioxidantes.
Las variedades de aceituna también influyen. La picual, variedad predominante en Jaén y base de Verdedad, es una de las más estables gracias a su alto contenido en ácido oleico y polifenoles. La arbequina, más delicada, tiene vida útil ligeramente menor.
Los aceites filtrados se conservan mejor que los no filtrados. Aunque algunos puristas prefieren aceites sin filtrar por su intensidad, las pequeñas partículas en suspensión pueden acelerar la oxidación. Los aceites comerciales de calidad como Verdedad suelen filtrarse ligeramente para eliminar impurezas sin quitarle personalidad.
Como regla general práctica: compra aceite en cantidades que puedas consumir en 6-8 meses como máximo. Ajusta tus compras a tu consumo real. Un aceite que permanece en tu despensa más de un año, por muy bien guardado que esté, ha perdido gran parte de lo que lo hacía especial. La frescura no se recupera; por eso en Verdedad indicamos claramente la fecha de envasado: para que puedas calcular y consumir en su momento óptimo.
La importancia del envasado en origen
Aunque este aspecto escapa a tu control como consumidor, entender cómo se envasó originalmente el aceite te ayuda a valorar su calidad y potencial de conservación.
Los mejores aceites se envasan en la propia almazara, inmediatamente después de su elaboración. Esto minimiza el tiempo que el aceite pasa en grandes depósitos y reduce el número de trasvases. Cada trasvase es una oportunidad para que entre oxígeno, así que cuantos menos, mejor.
En las almazaras modernas, los depósitos de almacenamiento son de acero inoxidable y se mantienen con atmósfera inerte de nitrógeno para desplazar el oxígeno. La temperatura se controla rigurosamente entre 15-18°C. Cuando el aceite se envasa, se hace en líneas automatizadas que minimizan el contacto con aire.
El vidrio oscuro vinilado o las latas son los envases premium porque protegen completamente de la luz. En Verdedad elegimos vidrio por su elegancia y porque permite apreciar el color verde intenso de nuestro aceite, pero lo protegemos con vinilado oscuro que bloquea los rayos UV dañinos.
Algunos aceites de gran distribución se envasan en plástico transparente para abaratar costes. Pueden ser aceites correctos inicialmente, pero su vida útil y calidad de conservación son inferiores. Para un aceite premium de primera prensada, el plástico transparente sería un insulto al producto.
Cuando compras Verdedad, recibes un aceite que ha sido cuidado meticulosamente en cada etapa: desde la recolección de las aceitunas, pasando por la extracción en frío inmediata, el almacenamiento en condiciones óptimas y el envasado en vidrio protector. Nuestra responsabilidad es entregarte un aceite perfecto; la tuya es mantenerlo así hasta consumirlo.
Mitos sobre la conservación del aceite
Existen muchas creencias populares sobre cómo conservar aceite de oliva, algunas acertadas y otras completamente erróneas. Aclaremos los mitos más comunes.
Mito: El aceite de oliva nunca caduca. Falso. Aunque no caduca en el sentido de volverse tóxico (salvo contaminaciones externas), sí se deteriora con el tiempo perdiendo propiedades y sabor. Un aceite muy oxidado puede resultar desagradable y ya no aporta beneficios.
Mito: El aceite debe guardarse en la nevera siempre. Falso. La refrigeración no es necesaria para la mayoría de situaciones y resulta incómoda porque solidifica el aceite. Solo tiene sentido en climas extremadamente cálidos o para almacenamientos muy largos.
Mito: Si el aceite se solidifica en frío, es señal de buena calidad. Parcialmente cierto. Los aceites ricos en ácido oleico (como el de oliva) se solidifican a bajas temperaturas, pero esto no es una prueba definitiva de calidad. Aceites adulterados pueden añadir grasas que también se solidifican. No es una prueba concluyente.
Mito: El aceite turbio es mejor porque no está filtrado y tiene más propiedades. Discutible. Los aceites sin filtrar pueden tener un toque más intenso inicialmente, pero las partículas en suspensión aceleran la oxidación. Para consumo inmediato pueden ser interesantes; para conservación, los filtrados son más estables.
Mito: Una vez abierto, hay que consumirlo en una semana. Falso y alarmista. Un aceite bien conservado mantiene excelente calidad durante 2-3 meses tras abrirlo, y sigue siendo bueno varios meses más. No hay que crear ansiedad innecesaria.
Mito: El aceite de oliva no sirve para freír porque se quema fácilmente. Falso. El aceite de oliva virgen extra tiene un punto de humo alrededor de 190-210°C, más que suficiente para freír (que se hace a 170-180°C). Los aceites ricos en antioxidantes son especialmente estables.
Verdad: La luz es el peor enemigo del aceite. Verdadero. La fotodegradación es rápida y silenciosa. Por eso Verdedad viene en vidrio oscuro: porque la verdad no se esconde, pero sí se protege.
Conservación sostenible: aprovecha cada gota
Conservar bien el aceite no es solo cuestión de calidad, también de sostenibilidad. Un producto que se deteriora prematuramente por mal almacenamiento es un desperdicio de recursos: agua, tierra, trabajo humano, energía. Aprovechar cada gota es responsabilidad ambiental.
Cuando el aceite está llegando al final de la botella, no lo deseches si aún huele y sabe bien. Esas últimas cucharadas son igual de valiosas. Usa un embudo o inclina bien la botella para extraer hasta la última gota.
Si tienes aceite que ha perdido frescura pero no está rancio (simplemente está más apagado de sabor), no lo tires. Úsalo para cocinar en lugar de en crudo. En un sofrito o salteado, su pérdida de matices aromáticos es menos perceptible que sobre una ensalada. Aun así aporta grasas saludables.
Las botellas de vidrio de tu aceite son reciclables y reutilizables. Lava bien las botellas vacías de Verdedad y puedes reutilizarlas para almacenar otros líquidos, hacer aceites aromatizados caseros o simplemente llevarlas al contenedor de vidrio. Nuestro diseño sobrio y elegante hace que muchos clientes conserven las botellas como jarrones o elementos decorativos.
Compra en formatos acordes a tu consumo real. Es mejor comprar un litro cada mes que cinco litros que tardarás medio año en consumir y perderán calidad. El ahorro económico del formato grande se pierde si el aceite se deteriora.
Desarrolla el hábito de consumir primero el aceite más antiguo. Si tienes varias botellas, marca la fecha de apertura y usa siempre primero la más antigua. Sistema FIFO (First In, First Out) aplicado a tu despensa.
Conservar correctamente es también un acto de respeto. Respeto hacia el olivar centenario que produjo esas aceitunas, hacia las manos que las recogieron en octubre cuando aún estaban verdes, hacia el maestro de almazara que cuidó cada detalle de la extracción. Verdedad es fruto de trabajo, conocimiento y tierra. Merece llegar a tu mesa en perfectas condiciones y ser consumido con la consciencia de todo lo que representa.
Verdedad: diseñado para conservarse, hecho para disfrutarse
En Verdedad hemos pensado cada aspecto de nuestro aceite teniendo en cuenta su conservación óptima. Desde el momento en que las aceitunas verdes se recogen en Jaén hasta que la botella llega a tu cocina, cada decisión ha priorizado la preservación de calidad.
Nuestro vidrio vinilado oscuro no es un capricho estético. Es tecnología de conservación. Bloquea los rayos UV que degradarían los antioxidantes, mientras permite apreciar ese verde intenso característico de nuestro aceite. Elegancia y función en perfecto equilibrio.
El tapón de rosca hermético garantiza cierre perfecto. Nada de corchos que se deshacen o tapones que ajustan mal. Simple, efectivo, confiable. Cuando cierras tu botella de Verdedad, sabes que está protegida.
Indicamos claramente la fecha de envasado en cada botella. No jugamos con fechas ambiguas o ausencia de información. Tienes derecho a saber exactamente cuándo se envasó tu aceite para que puedas planificar su consumo en el momento óptimo. Transparencia es parte de nuestra definición de verdad.
Pero nuestra responsabilidad termina cuando la botella llega a tus manos. A partir de ahí, tú eres el guardián de ese aceite verde de verdad. Los consejos de este artículo son tu manual de custodi: cúmplelos y disfrutarás de Verdedad en todo su esplendor durante meses.
No hemos creado Verdedad para que se quede guardado como un trofeo en la vitrina. Lo hemos creado para que se use, para que alegre tus desayunos, para que transforme tus ensaladas, para que termine tus platos con ese toque verde que significa autenticidad. Consérvalo bien, pero úsalo sin miedo. El mejor homenaje que puedes hacer a un gran aceite es consumirlo mientras está perfecto, no guardarlo hasta que pierda su magia.
Verdad porque lo cuidamos de principio a fin. Y ahora, en tus manos, protegido por tus cuidados, listo para seguir siendo verdad hasta la última gota.
